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viernes, 4 de abril de 2014

La llave de la Corte de Benin XVI-XIX

Hasta principios del siglo XIX el continente africano era el gran desconocido para los europeos; en él coexistían una gran pluralidad de razas y se hablaban más de diez mil lenguas. Aunque los portugueses habían llegado al río Congo en 1482, el interés científico y, sobre todo, económico de las naciones europeas por África no se desarrolló hasta mediados de la mencionada centuria. A partir de esa fecha, sucesivas expediciones nutrieron de piezas los museos de las metrópolis. El arte africano, desarrollado por comunidades aisladas, muy pequeñas, presenta una enorme variedad. Asimismo, se aprecia su relación cercana con diversas prácticas y actividades sociales. En términos generales, como todas las manifestaciones artísticas primitivas, el arte africano es esencialmente funcional, siempre surge asociado a un acto religioso o de carácter social, y de ahí que esté fuertemente condicionado por las creencias.

Antes de que se iniciara el proceso de colonización del continente, la mayor parte de los pueblos africanos eran animistas, es decir, atribuían un alma o principio vital a todos los seres y fenómenos de la naturaleza. Sólo las civilizaciones más desarrolladas llegaron a crear un panteón de divinidades establecidas. Los africanos creían en un dios todopoderoso que no se comunicaba con los imperfectos seres humanos. Esa divinidad otorgaba a todas las criaturas un espíritu, que podía ejercer una influencia positiva o negativa; los más poderosos eran los antepasados: cuando un hombre moría, su espíritu se separaba de su cuerpo y vagaba por el lugar donde vivió. Los africanos creían que estos espíritus moraban en las figuras talladas que representan a los difuntos y que eran custodiadas por sus parientes.(Fuente Wikipedia)

Los bini,cuya capital fue Benin constituían un grupo guerrero y pronto formaron uno de los más poderosos imperios que han existido en África, y el oba (El rey del antiguo reino de Benín. El título de oba se deriva de la lengua materna de los yoruba, un importante grupo étnico en África) tenía el monopolio de su fabricación y utilización, consistente en la realización de objetos suntuarios y religiosos para el rey y su corte.
 
A finales del siglo XIX, el reino de Benin sufría su etapa más terrorífica pues para mantener su hegemonía sobre las tribus cercanas, recurrían a los más sangrientos ataques. Cuando los ingleses iniciaron la colonización de Nigeria, Mr. Phillips decidió ocuparse del problema e intervenir. Phillips y sus soldados fueron asesinados. Los británicos no tardaron en responder, la ciudad de Benin fue arrasada.

Los tesoros de palacio fueron repartidas como trofeos de guerra. Parte de estas piezas pasaron a colecciones inglesas; algunas, quedaron en Nigeria y otra por el mundo. Esta preciosa joya de llave pasó a manos de Charles Ratton, Paris en 1951] luego a un coleccionista americano, hasta 1989; Sotheby's, London, July 3, 1989, no. 92 y más tarde a Mr. and Mrs. Klaus G. Perls, New York, 1989–1991.

Actualmente, la mayor y mejor colección de piezas de Benin es, sin duda, los Museos de Berlín, el Museo Británico y la colección Pitt-Rivers, Inglaterra o el Museo Metropolitano de New York. Así terminó la más importante y más larga tradición artística del África negra.
 
 
 

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