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martes, 15 de noviembre de 2011

Tres guardianes, dos llaves y un tesoro

Una catedral histórica... Tres hombres que custodian un tesoro de valor incalculable... Sólo dos llaves que pueden abrir la caja del preciado ‘botín’ y unos pocos privilegiados que pueden dar cuenta de él... No son los elementos de una novela, sino de uno de los robos más importantes de los últimos años, el del Códice Calixtino, una joya bibliográfica del siglo XII que ha sido sustraída misteriosamente del archivo de la Catedral de Santiago de Compostela, encargado de su custodia. Sólo tres personas tenían acceso directo a la caja fuerte que lo protegía: el deán de la catedral, José María Díaz, y dos colaboradores, un especialista en Historia Medieval y otro en Historia Moderna. Fue uno de ellos quien el martes se percató de la ausencia de la obra, considerada por muchos el primer libro de viajes de la literatura occidental. El propio deán de la catedral ha asegurado que “quien se lo llevó sabía de qué se trataba y cómo llegar a él” y los expertos coinciden con su opinión: los responsables son personas familiarizadas con la institución. Como en la mejor historia de intriga, los elementos parecen confabularse para darles la razón. Además de tener un acceso restringido, el archivo que albergaba la obra estaba protegido por un sistema de alarmas y anti-incendios -que no se activaron- y ninguna de las cinco cámaras que velan por la seguridad de la estancia apuntaba directamente hacia el Códice. Además, ninguna de las cerraduras estaba forzada. La hipótesis que toma más cuerpo es que la desaparición del Códice responde a un robo por encargo. “ Lo lógico es que sea por interés de un coleccionista, para ingresar en una colección privada, porque no va a tener salida en el mercado”, asegura el decano de la Facultad de Historia de Santiago de Compostela, Juan Monterroso. “Es inútil para quien lo roba”, apostilla.

Fuente: El mundo

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